
Somalia es un Estado gobernado por la anarquía, un cementerio de fracasos en política exterior que no ha conocido más que seis meses de paz en los últimos veinte años. Ahora, el caos interminable del país amenaza con devorar toda una región. Y el mundo, una vez más, se limita a observar cómo arde. Cuando uno aterriza en el aeropuerto internacional de Mogadiscio debe rellenar un impreso con su nombre, la dirección y el calibre del arma que lleva. Se crea o no, este desastre de ciudad, la capital de Somalia, recibe todavía vuelos comerciales.
www.remolacha.net



